EL DEBER - Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 16, Mayo de 2004

Amor. Marisa (de pie) supervisa todo el día la atención que reciben los niños

Roxana Escóbar N.

El proyecto Hogar de Dios, ubicado en la comunidad de Saavedra, y que desde hace dos años alberga a niños con parálisis cerebral, acaba de terminar la construcción de su nueva casa. El objetivo es ampliar sus instalaciones para acoger a un número mayor de chicos con esta patología, cuya demanda crece cada día, expresó Marisa Galiazzo, quien junto a su esposo, Antonio Ceccato, llevan adelante este proyecto social.
La obra, que tiene 1.500 metros de construcción, contempla más de diez ambientes que reúnen las condiciones para atender niños con parálisis cerebral, como dormitorios, baños, salas de fisioterapia, comedor, despensa, cocina, lavandería, enfermería, farmacia, salas de juego y recreación, sala de estar y de costura, entre otras. Además de un ambiente para los voluntarios que deseen colaborar con esta labor.
Se tiene previsto abrir sus puertas en octubre próximo, ya que aún falta instalar los equipos, accesorios y muebles que llegarán en calidad de donación desde Italia a través de la Asociación Brazos Abiertos.
A propósito de ello, el matrimonio de voluntarios dijo que espera que las autoridades bolivianas y departamentales colaboren con los trámites y entrega de los tres contenedores que llegarán en los próximos meses, pues hasta ahora ha sido una ‘odisea’ recibir los regalos que les envían desde ese país. Incluso han tenido que rechazar ropa y pañales desechables para los pequeños debido a la burocracia en la Aduana, apuntaron. “Cuesta ser voluntario en Bolivia, es todo un calvario. Para realizar cualquier trámite nos hacen ‘vueltear’ como si fuéramos títeres”, dijo Ceccato.
Agregó que similar situación ocurre con el cobro del cheque de la beca alimenticia que otorga la Prefectura, y que actualmente lleva varios meses de retraso.
Una vez que empiece a funcionar el nuevo centro, la infraestructura donde actualmente se encuentran 18 menores, la mayoría de ellos abandonados por sus padres, servirá para que los nuevos pacientes reciban la primera fase del tratamiento, pues un buen número de niños llega con sarna y enfermedades de piel contagiosas, además con problemas de desnutrición, explicó Galiazzo.
Después de que éstos estén recuperados, pasarán a la segunda fase que se realizará en las nuevas instalaciones.
Los 500 litros de leche que produce la lechería del proyecto Hogar de Dios son insuficientes para autosustentarse. La atención a este tipo de niños demanda mayor gasto que la de los chicos normales, porque requieren asistencia las 24 horas del día, alimentación adecuada y profesionales especializados, como fisioterapeutas por lo que los administradores del proyecto tienen que recurrir a voluntarios extranjeros que deseen colaborar con esta obra social.

“Brazos Abiertos” apoya la obra.

Hace tres años, en Italia, se formó una asociación denominada “Brazos Abiertos”, compuesta por matrimonios que adoptaron niños bolivianos.
“Como una forma de gratitud a Bolivia, por la criatura que les permitió admitir como hijo, un grupo de parejas decidió iniciar esta organización”, explicó Antonio Ceccato, voluntario que junto a su esposa, Marisa Galiazzo, llevan adelante el proyecto Hogar de Dios, ubicado en la localidad de Saavedra.
Dijo que la asociación empezó con 20 familias y actualmente son más de 50 las que están inscritas.
Según Ceccato, la colaboración de estas familias al proyecto es a través del padrinazgo; cada padrino envía $us 40 anuales a cada uno de los niños. También recaudan fondos mediante la venta de artesanías bolivianas en Italia.
Otra forma de apoyo ha sido viniendo a Bolivia para trabajar en las nuevas instalaciones del proyecto, realizando conexiones eléctricas, de plomería, colocación de puertas y ventanas, además de crear una página web con el propósito de canalizar donaciones.

fonte: ELDEBER: SANTACRUZ